Al alentar el torbellino independentista, desde las instituciones oficiales (y encima con recursos públicos), Mas traiciona sus deberes hacia el Estado al que representa en su calidad de Presidente de una Comunidad Autónoma. También falta a su deber para con los catalanes en general, pues, alimentando el populimo, evita realizar el esfuerzo de buscar soluciones eficaces para los problemas acuciantes del día a día que afectan a estos ciudadanos.
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