sábado, 25 de enero de 2014
CON TAL DE...
Si
para perpetuarse en el poder los nacionalistas y secesionistas han de
falsificar la historia, lo harán. Si, con el mismo fin, deben separarse
de la decimocuarta nación más rica del mundo, España, alegando contra
toda lógica que así serán más ricos, lo harán sin el menor reparo. Si es
necesario, además intentarán convencer a los catalanes de que no son
españoles, aunque muchos de ellos descienden de españoles, hablan
español y llevan nombres y apellidos españoles (estadísticamente el
apellido más frecuente en Cataluña es "García"), pues lo harán en contra
del sentido común más elemental. Todo con tal de seguir sentados
cómodamente en la poltrona del poder.
CUESTIÓN DE PRIORIDADES
La
mayor parte de los esfuerzos de los políticos nacionalistas
"catalanistas" va enfocada a generar desconfianza. Desconfianza y recelo
no a pequeña escala sino a espuertas, en gran cantidad, hacia el
Estado, lo español, el gobierno francés, todos ellos presentados
injustamente como indiscutible origen de los males que aquejan a
Cataluña. Es tal la perseverancia y el empeño que estos políticos, por
lo general ambiguos y mediocres, dedican a dicha finalidad que
difícilmente les puede quedar algo de tiempo para gobernar correctamente
y buscar soluciones a los problemas cotidianos de los ciudadanos
catalanes.
lunes, 13 de enero de 2014
LA SIMULACIÓN DE UN PELIGRO EXTERNO
Mediante la simulación de un peligro externo (el Estado, España, el gobierno francés..) los reaccionarios políticos de CIU y ERC han logrado que un sector de los catalanes desconfíen del Gobierno Central del resto de los españoles, de la OTAN y hasta de la mismísima Unión Europea.
SONDEOS A TUTIPLÉN
Pocas
regiones habrá en el mundo donde se realicen tantos sondeos y con tanta
frecuencia como sucede en Cataluña, bajo el Régimen Nacional
¿catalanista?
LA LEY DEL EMBUDO
Los
líderes nacionalistas gozan del poder político y de ventajas y
privilegios económicos. Ellos son, como cabía esperar, los primeros
beneficiarios del tinglado que controlan. Sin embargo, a los seguidores
del nacionalismo los políticos nacionalistas les inyectan dosis
considerables de odio, frustración, rencor, temor, cólera,
insatisfacción continua, animadversión... una cantidad enorme de
sentimientos negativos. Para los líderes, lo bueno: el poder, las
ventajas, y diversas clases de prebendas. Para los nacionalistas e
indenpendentistas de la calle, la porquería: las emociones negativas.
Así pues, impera en el ámbito nacionalista la ley del embudo: para mí lo
ancho, para ti lo estrecho.
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