lunes, 13 de enero de 2014

LA LEY DEL EMBUDO

 Los líderes nacionalistas gozan del poder político y de ventajas y privilegios económicos. Ellos son, como cabía esperar, los primeros beneficiarios del tinglado que controlan. Sin embargo, a los seguidores del nacionalismo los políticos nacionalistas les inyectan dosis considerables de odio, frustración, rencor, temor, cólera, insatisfacción continua, animadversión... una cantidad enorme de sentimientos negativos. Para los líderes, lo bueno: el poder, las ventajas, y diversas clases de prebendas. Para los nacionalistas e indenpendentistas de la calle, la porquería: las emociones negativas. Así pues, impera en el ámbito nacionalista la ley del embudo: para mí lo ancho, para ti lo estrecho.

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