domingo, 26 de julio de 2015

EL ESPERPENTO VALLEINCLANIANO SE QUEDA CORTO

Artur Mas, cuando abandone su cargo de president, cobrará una jugosa pensión vitalicia del Estado Español, al que el president desobedeció repetidamente y desafió con todas sus fuerzas, generando inestabilidad política y social durante años en plena crisis económica mundial.

El president cobrará de por vida decenas de miles de euros del Estado al que este señor, en vez de representarlo en Cataluña como era su función legal, despreció, insultó, calumnió y, para colmo, desprestigió internacionalmente.

Además, muy probablemente, pondrán al servicio del ex-president una secretaria y un coche oficial, como reconocimiento a los "servicios prestados".

Todo esto nos demuestra las cotas tan altas de esperpéntico absurdo que es capaz de alcanzar la política.

FRIKIS DE LA POLÍTICA

Los líderes y la tropa de seguidores de ERC (Esquerra Republicana de Cataluña) son un tipo de izquierdistas de lo más raro que uno pueda encontrar en el planeta Tierra. 


De hecho les podríamos incluir en una clasificación de políticos "frikis", pues en realidad son unos reaccionarios de tomo y lomo, pero asombrosamente siguen creyendo que son muy de izquierdas.

Quienes comulgan con el ideario de Esquerra son reaccionarios (pese a las apariencias), porque es un hecho extraño, insólito, a la vez que grotesco, extravagante y contradictorio que ULTRANACIONALISTAS como los de ERC puedan ser, al mismo tiempo, de izquierdas.

¡Desde cuándo quienes profesan una ideología ultranacionalista, históricamente creada por el núcleo duro de la derecha y tradicionalmente asociada a los sectores más carcas y conservadores de la sociedad son también progresistas e izquierdistas!

DESTRUIR ESPAÑA MEDIANTE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA

Los separatistas pretenden utilizar la democracia española para reventar España desde dentro, mediante elecciones autonómicas (amparadas por la Constitución Española) a las que dan carácter plebiscitario,  alentando a la sedición desde cargos e instituciones creadas por el sistema democráctico vigente en España (la Generalidad, el puesto de presidente de una autonomía, etc.) , utilizando dinero del Estado Democrático español para financiar el proceso soberanista, mediante referéndums...

Hasta ese punto llega su desprecio y su odio fanático contra España.  Hasta el punto de utilizar a España para destrozar España.

lunes, 6 de julio de 2015

PREDICAN UNA COSA Y HACEN OTRA. VIVA LA CONTRADICCIÓN

Mientras que fuera de Cataluña los políticos nacionalistas e independentistas predican la asimetría, el respeto a las diferencias, la libertad y el pluralismo y, además, se las dan de modernos y avanzados, paradójicamente, en el interior de Cataluña de puertas adentro hacen todo lo contrario. 

Es decir, tratan con todas sus fuerzas de aplicar un centralismo totalitario de corte catalanista y catalanizador, que se concreta en la práctica en el control cada vez mayor de un número creciente de ámbitos de la sociedad, en la instrumentalización partidista de los medios de comunicación públicos y algunos privados, en la utilización del sistema educativo poniéndolo al servicio del soberanismo y en la aplicación de forma tenaz y sostenida en el tiempo de un modelo de uniformidad para Cataluña.

LA INFLUENCIA DE FRANCIA

Muchos independentistas en Cataluña presumen de la influencia que han recibido de Francia, sus costumbres y cultura. También utilizan la idea de la influencia gala como base para justificar la supuesta "diferencia".

Creo que -lo reconozcan o no los separatistas- de Francia lamentablemente han copiado  el defecto del chovinismo: "lo francés es lo mejor", pues los catalanistas radicales piensan que "lo catalán es lo mejor".

Además ha tenido influjo sobre la mentalidad y la ideología de los nacionalistas independentistas el llamado "poujadisme", una "actitud política de pequeños comerciantes y pequeños propietarios que se preocupan de su interés inmediato", según la definición de Jean Riverain, quien añade que es "una constante del temperamento francés".

Sin embargo, curiosamente, -y esto entra totalmente en contradicción con Francia- los  catalanistas pro independencia rechazan con firmeza el centralismo, una de las características básicas de la política francesa desde la época de los reyes borbones.