Artur Mas, cuando abandone su cargo de president, cobrará una jugosa pensión vitalicia del Estado Español, al que el president desobedeció repetidamente y desafió con todas sus fuerzas, generando inestabilidad política y social durante años en plena crisis económica mundial.
El president cobrará de por vida decenas de miles de euros del Estado al que este señor, en vez de representarlo en Cataluña como era su función legal, despreció, insultó, calumnió y, para colmo, desprestigió internacionalmente.
Además, muy probablemente, pondrán al servicio del ex-president una secretaria y un coche oficial, como reconocimiento a los "servicios prestados".
Todo esto nos demuestra las cotas tan altas de esperpéntico absurdo que es capaz de alcanzar la política.