Ex president
ex molt honorable...
Soñó con ser rey de Cataluña
Acabó siendo rey de la corrupción.
En ese juego de traiciones
en múltiples direcciones
que es el independentismo,
el ex president fue desleal a España,
traicionándola. Pero la codicia
muy pronto le traicionó a él.
Menudo de tamaño,
grande en avaricia,
de verbo enrevesado,
siempre por el interés
anduvo motivado.
Aspiró a ser príncipe
del Gran Condado;
acabó siendo experto
en ambigüedad:
palabras y acciones
todo muy calculado.
Mientras hablaba con fervor
en sus discursos del catalanismo
y también del nacionalismo,
a la vez, con astucia y método,
no perdió el tiempo:
se llenó el bolsillo
hasta el borde mismo.
A fin de cuentas,
le daba igual.
¡Votadme, capullos,
para que yo
y mi larga prole
sigamos chupando del bote!
Maestro del lenguaje sinuoso,
de la hipocresía un coloso,
decía sí pero no
y todo lo contrario,
debido a los intereses espurios
que las más de las veces
guiaban sus actos.
.
Padre de la patria catalana,
sus cuentas en Andorra demuestran
que lo que más le priva
no son los ideales sino la lana.
Ahora le acusan de capo.
¡Qué mas le da!
El cumplió su objetivo.
Llenar bien el saco.
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