Instrumentos habitualmente utilizados por los politicastros nacionalistas e independentistas como la amenaza, la extorsión, las tramas corruptas y el chantaje son tan vulgares, tan toscos y ásperos, tan reprobables, mafiosos y poco civilizados que uno no se explica como gente de esta clase ha conseguido instalarse al frente de una comunidad como la catalana, cuya capital hasta hace no mucho tiempo era una urbe refinada, cosmopolita, una ciudad que destacaba por su elegancia y vanguardismo y admirada por ello en toda Europa.
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