Las victimas del hambre en África sí conmueven al mundo, porque son víctimas de verdad. Y lo mismo sucede con los damnificados por inundaciones o terremotos en Asia o en otras latitudes. Sin embargo, el victimismo de los ricos (o riquillos) en Cataluña no conmueve a casi nadie, por mucho dinero que se gasten los independentistas en campañas de propaganda internacionales.
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