¿Sabes
una de las cosas que no me gusta de ti, Arturo, porque de niño te
llamabas Arturo, antes de nacionalizarte? Pues que hablas al pueblo de
la crisis económica, que al parecer intentas tomar medidas para
solucionarla, y que también aprovechas la crisis para fomentar tu
negociete: el nacionalismo separatista. Pero tú no padeces la crisis
en tus propias carnes, Arturo. Tus cuentas bancarias de aquí o de allí
las tienes repletas, ¿a que sí? Y uno se pregunta: ¿por qué los que no
sufren la crisis hablan tanto de ella, incluso sacan provecho de la
penuria económica y laboral para sus tinglados? Son bastante
sospechosos, en mi opinión, quienes sin padecer la recesión económica
directamente -como Arturo- se refieren sin descanso a ella y saben
medrar en medio de la tempestad. Qué extraño. ¡Y qué contradicción!
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