miércoles, 25 de diciembre de 2013

OYE, ARTURO

¿Sabes una de las cosas que no me gusta de ti, Arturo, porque de niño te llamabas Arturo, antes de nacionalizarte? Pues que hablas al pueblo de la crisis económica, que al parecer intentas tomar medidas para solucionarla, y que también aprovechas la crisis para fomentar tu negociete: el nacionalismo separatista. Pero tú no padeces la crisis en tus propias carnes, Arturo. Tus cuentas bancarias de aquí o de allí las tienes repletas, ¿a que sí? Y uno se pregunta: ¿por qué los que no sufren la crisis hablan tanto de ella, incluso sacan provecho de la penuria económica y laboral para sus tinglados? Son bastante sospechosos, en mi opinión, quienes sin padecer la recesión económica directamente -como Arturo- se refieren sin descanso a ella y saben medrar en medio de la tempestad. Qué extraño. ¡Y qué contradicción!

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